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Tu página “Sobre mí” no debería hablar de ti

Puede parecer una paradoja: si la página se llama “Sobre mí”, ¿cómo no va a hablar de ti? Sin embargo, este es uno de los errores más comunes que cometen freelancers, emprendedores y creadores de contenido al construir su sitio web. Usan esta sección como una especie de currículum digital o biografía, cuando en realidad debería ser algo mucho más estratégico: una oportunidad para conectar emocionalmente con quien te lee.

Piénsalo así: cuando un usuario llega a tu página “Sobre mí”, no lo hace por curiosidad o por simple interés en tu historia. Llega buscando respuestas, intentando averiguar si tú puedes ayudarle, inspirarle o resolver su problema. En ese momento, su atención no está puesta en ti, sino en sí mismo.

Por eso, una buena página “Sobre mí” no trata de quién eres tú, sino de qué puede ganar el visitante al conocerte. Habla de lo que haces, sí, pero sobre todo de por qué eso importa para tu audiencia. En otras palabras, tu historia no es el centro del mensaje… sino el puente para que el lector se vea reflejado en ella.

El error más común: convertir el “Sobre mí” en un monólogo

Muchos profesionales, freelancers y emprendedores caen en la trampa de escribir su página “Sobre mí” como si fuera un texto de autopromoción. Frases como “Soy un apasionado de…”, “Me dedico a…” o “Tengo más de 10 años de experiencia…” son habituales, pero no siempre efectivas.

El problema es que este enfoque pone el foco en quién eres tú, cuando el visitante solo está interesado en qué puedes aportar. Tu historia puede ser inspiradora, pero si no se traduce en un beneficio claro para el usuario, pierde poder persuasivo.

Por qué hablar solo de ti no funciona

Las personas no leen con curiosidad, sino con intención. Quieren resolver un problema, alcanzar una meta o encontrar una solución. Si tu página solo habla de ti, no genera ese puente entre tu experiencia y las necesidades del visitante.
Por eso, un buen texto de “Sobre mí” no debe responder solo quién eres, sino principalmente por qué tu historia es relevante para el lector.

Cómo reacciona el lector promedio

Según estudios de usabilidad web, los usuarios dedican apenas 5 a 10 segundos a decidir si un sitio les resulta relevante. En ese breve tiempo, no buscan credenciales, sino señales de empatía: alguien que entiende su problema.
Por eso, tu “Sobre mí” no debe ser un monólogo, sino una conversación con quien te está leyendo.

Enfoca tu historia en la transformación del cliente

Un “Sobre mí” efectivo no elimina tu historia, pero la reinterpreta desde el punto de vista del lector. Se trata de mostrar cómo tu experiencia, valores o trayectoria te permiten ayudar a otros a lograr algo.

Convierte tu biografía en una historia útil

En lugar de contar tu camino profesional de forma lineal, piensa en cómo ese recorrido se conecta con los problemas o deseos de tu público.
Por ejemplo:

  • En vez de decir “Soy diseñadora gráfica con 10 años de experiencia”, podrías decir:
    “Durante los últimos 10 años he ayudado a marcas a traducir sus ideas en imágenes que generan confianza y ventas.”
    La diferencia es sutil, pero transforma una descripción en una propuesta de valor centrada en el cliente.

Usa el “tú” más que el “yo”

Una regla simple pero poderosa: revisa cuántas veces usas la palabra “yo” frente a “tú” o “tu”. Si tu texto se centra más en ti que en el lector, estás hablando hacia dentro, no hacia fuera.
Cambia el enfoque y haz que el visitante se sienta protagonista. Cuanto más logre verse reflejado en lo que cuentas, más cerca estará de confiar en ti.

Elementos clave de un “Sobre mí” que sí conecta

Si quieres que tu página “Sobre mí” sea realmente efectiva, debes combinar autenticidad, empatía y valor. No se trata de eliminar tu historia, sino de ponerla al servicio del otro.

1. Empieza hablando del problema del lector

Abre el texto con una frase o pregunta que demuestre que entiendes la situación de quien te visita. Algo como:

“Sé lo frustrante que puede ser intentar crear una marca y sentir que nadie entiende lo que representas.”
De inmediato, el lector siente que estás en su mismo punto de partida.

2. Relaciona tu historia con su necesidad

Luego, presenta tu trayectoria como la respuesta a ese problema. Explica cómo tus conocimientos o experiencias te permitieron encontrar una forma de ayudar a otros en la misma situación.

3. Cierra con una invitación o propósito compartido

Finaliza con una llamada a la acción emocional o práctica: invitar al lector a conocerte más, suscribirse, contactarte o simplemente seguir explorando tu trabajo.

La fórmula del “Sobre mí” perfecto

Muchos redactores y expertos en branding coinciden en que un “Sobre mí” realmente eficaz sigue esta estructura:

  1. Empatiza: muestra que entiendes al visitante.
  2. Conecta: presenta brevemente quién eres y qué haces, pero con foco en su beneficio.
  3. Demuestra: ofrece resultados, casos o ejemplos que validen tu experiencia.
  4. Invita: termina con un llamado claro a dar el siguiente paso.

Con esta fórmula, tu historia se convierte en una herramienta de conexión, no de autopromoción.

Conclusión: hablar de ti… pero para hablarle a ellos

Tu página “Sobre mí” sigue siendo tu espacio, sí, pero no para contar todo sobre ti, sino para mostrarle al lector por qué tú eres la persona indicada para ayudarle. Es un punto de encuentro entre tu historia y sus aspiraciones.

Cuando escribes desde la empatía y el propósito, transformas una simple biografía en una experiencia de conexión emocional. El visitante deja de verte como “otra persona con una web” y empieza a percibirte como alguien que entiende su situación y puede guiarle hacia una solución.

Además, en un entorno digital saturado de información y competencia, la conexión humana es el factor diferencial. Las personas no eligen a los más preparados, sino a quienes les hacen sentir comprendidos. Tú “Sobre mí” puede ser ese espacio donde una historia personal se convierte en un vínculo profesional.

Así que sí, escribe sobre ti… pero desde el punto de vista de ellos. Porque tu valor real no está solo en lo que sabes o has hecho, sino en la capacidad de transformar tu experiencia en algo que mejore la vida de los demás.
Y ese, al final, es el verdadero propósito de cualquier marca personal: inspirar, acompañar y aportar valor genuino a quienes te eligen.

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